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miércoles, 1 de enero de 2014
"Cuando la Universidad fue categorizada por el CONEA, no cumplíamos cinco años de vida"
La Universidad de Los Hemisferios se encuentra en categoría B. En 2009 se ubicó en la D. Actualmente tiene 600 estudiantes.
U. Agraria prevé 'plan de contingencia' para salir de la categoría D
Martha Bucaram Leverone les dice a sus alumnos que no se sientan mal porque a la Universidad Agraria del Ecuador (UAE) la hayan ubicado en la última categoría de calidad académica: “Ustedes no dependen de la letra que nos pongan”.
Sin embargo, la rectora de la UAE no puede evitar su enojo cuando analiza el sistema que aplicó el Ceaaces (Centro de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior) para calificar a la Agraria en la clase D, con una nota de 34,28.
“Nos cambiaron las reglas. Una vez empezado el proceso no deben cambiar los factores con los que se va a evaluar”, dice al reclamar, por ejemplo, que la Ceaaces no le reconoce a la Agraria las maestrías docentes: “Dónde está en la ley que los docentes que quieren seguir una maestría en su propia universidad no lo pueden hacer, la ley no lo dice. La ley dice que el docente tiene que tener título de tercer nivel y de cuarto nivel, perfecto, dónde el docente lo quiera tomar es su decisión. Todos los docentes de maestrías en la Agraria son extranjeros”.
En el criterio Academia, uno de los cuatro que valoró la Ceaaces, la Agraria obtuvo 12,69 de 40 puntos. En este apartado se calificaban indicadores como formación de docentes en posgrados y doctorados.
“Tenemos 24 docentes que se fueron a capacitar a Perú en un doctorado de Ciencias Ambientales, pero no los reconocen. Desconocen los convenios internacionales con Chile, Perú, Cuba”, señala Javier del Cioppo, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias, y agrega que la Ceaaces solo acepta los doctorados de una lista de instituciones de la Senescyt (Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología).
A la Agraria, dice el decano, no se le validó toda la participación de mujeres en cargos directivos ni se les reconoció la selección de docentes mediante concursos públicos.
“Nosotros reportamos siete mujeres en dirección, ellos nos consideraron dos. ¿Qué asumen ellos? Que nosotros hemos presentado un documento de que ellas son secretarias de la universidad. Lo que nosotros presentamos es un certificado de la Secretaría General de las profesoras que conforman el Consejo Universitario de la institución”, dice el decano.
Otro de los aspectos cuestionados por el Ceaaces en el caso de la Agraria es el criterio de Investigación, en el que se la califica con cero. “Hay investigación, se ha realizado, y esas investigaciones han valido para que muchos cantones puedan tomar medidas con sus municipios”, asegura Bucaram.
Del Cioppo agrega que en el informe preliminar de la Ceaaces, la Agraria obtuvo, en el indicador de planificación de la investigación, un “cumplimiento parcial”, sin embargo, al apelar la calificación, la Ceaaces les bajó a “cumplimiento deficiente”. “En ninguna parte del mundo, que yo conozca, cuando alguien apela se supone que es para mejorar la sanción, no para empeorar”, comenta.
Hasta ayer ningún representante de la Ceaaces respondió el cuestionario enviado por este Diario sobre las críticas a las evaluaciones.
La Universidad Agraria bajó de nivel en la actual categorización. En el 2009, según la evaluación del Conea (Consejo de Evaluación y Acreditación), se había ubicado en la categoría B. “Cómo es posible que habiendo mejorado en todos los indicadores de la anterior evaluación nos pasen de la B a la D”, se pregunta Jacobo Bucaram, fundador y exrector por 20 años.
Aunque ya no ejerce el rectorado, Jacobo Bucaram acude y asesora con frecuencia a la universidad que, dice, es la razón de su vida. Ahí tiene una oficina con el rótulo de rectorado vitalicio, y en la que antes sesionaba el Consejo universitario. Tras la categorización, él cree que “la Agraria tendrá que hacer un plan de contingencia” para salir de la categoría D. Su hija, la actual rectora, coincide: “No me preocupo, yo sé que con mi plan de mejoras vamos a subir”.
Sin embargo, la rectora de la UAE no puede evitar su enojo cuando analiza el sistema que aplicó el Ceaaces (Centro de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior) para calificar a la Agraria en la clase D, con una nota de 34,28.
“Nos cambiaron las reglas. Una vez empezado el proceso no deben cambiar los factores con los que se va a evaluar”, dice al reclamar, por ejemplo, que la Ceaaces no le reconoce a la Agraria las maestrías docentes: “Dónde está en la ley que los docentes que quieren seguir una maestría en su propia universidad no lo pueden hacer, la ley no lo dice. La ley dice que el docente tiene que tener título de tercer nivel y de cuarto nivel, perfecto, dónde el docente lo quiera tomar es su decisión. Todos los docentes de maestrías en la Agraria son extranjeros”.
En el criterio Academia, uno de los cuatro que valoró la Ceaaces, la Agraria obtuvo 12,69 de 40 puntos. En este apartado se calificaban indicadores como formación de docentes en posgrados y doctorados.
“Tenemos 24 docentes que se fueron a capacitar a Perú en un doctorado de Ciencias Ambientales, pero no los reconocen. Desconocen los convenios internacionales con Chile, Perú, Cuba”, señala Javier del Cioppo, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias, y agrega que la Ceaaces solo acepta los doctorados de una lista de instituciones de la Senescyt (Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología).
A la Agraria, dice el decano, no se le validó toda la participación de mujeres en cargos directivos ni se les reconoció la selección de docentes mediante concursos públicos.
“Nosotros reportamos siete mujeres en dirección, ellos nos consideraron dos. ¿Qué asumen ellos? Que nosotros hemos presentado un documento de que ellas son secretarias de la universidad. Lo que nosotros presentamos es un certificado de la Secretaría General de las profesoras que conforman el Consejo Universitario de la institución”, dice el decano.
Otro de los aspectos cuestionados por el Ceaaces en el caso de la Agraria es el criterio de Investigación, en el que se la califica con cero. “Hay investigación, se ha realizado, y esas investigaciones han valido para que muchos cantones puedan tomar medidas con sus municipios”, asegura Bucaram.
Del Cioppo agrega que en el informe preliminar de la Ceaaces, la Agraria obtuvo, en el indicador de planificación de la investigación, un “cumplimiento parcial”, sin embargo, al apelar la calificación, la Ceaaces les bajó a “cumplimiento deficiente”. “En ninguna parte del mundo, que yo conozca, cuando alguien apela se supone que es para mejorar la sanción, no para empeorar”, comenta.
Hasta ayer ningún representante de la Ceaaces respondió el cuestionario enviado por este Diario sobre las críticas a las evaluaciones.
La Universidad Agraria bajó de nivel en la actual categorización. En el 2009, según la evaluación del Conea (Consejo de Evaluación y Acreditación), se había ubicado en la categoría B. “Cómo es posible que habiendo mejorado en todos los indicadores de la anterior evaluación nos pasen de la B a la D”, se pregunta Jacobo Bucaram, fundador y exrector por 20 años.
Aunque ya no ejerce el rectorado, Jacobo Bucaram acude y asesora con frecuencia a la universidad que, dice, es la razón de su vida. Ahí tiene una oficina con el rótulo de rectorado vitalicio, y en la que antes sesionaba el Consejo universitario. Tras la categorización, él cree que “la Agraria tendrá que hacer un plan de contingencia” para salir de la categoría D. Su hija, la actual rectora, coincide: “No me preocupo, yo sé que con mi plan de mejoras vamos a subir”.
La educación es cosa seria
Luis Cueva Pérez
Una de las noticias que más sobresalieron días atrás fueron las voces de protesta de varios sectores sociales del país contra los resultados de la evaluación a 54 universidades y escuelas politécnicas que ejecutó el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces). La respuesta del presidente Correa no se hizo esperar y desde Arenillas respondió a sus detractores de manera tajante: “Tenemos que tratarnos duro. Ocultando la verdad, los problemas no se resuelven. Vayan y busquen en cualquier ranking universitario, a nivel mundial, si entre las mil mejores universidades hay una ecuatoriana. Entonces este es un problema de Ecuador y de América Latina, porque entre las cien mejores universidades no hay una sola de América Latina”.
El tema estaba en boca de estudiantes, profesores, catedráticos y mientras leía las noticias pude hablar con una estudiante universitaria de Educación a distancia, que recién había rendido un examen de la Universidad de Loja en el colegio La Providencia. Hablamos acerca del bajo nivel de las universidades del Ecuador, que en cierto modo el jefe de Estado tenía razón, ya que no existen universidades latinoamericanas que gocen de la suficiente calidad para tentar siquiera ser los últimos entre los primeros. –Con honestidad…, le pregunté, ¿con nuestros títulos profesionales usted cree que podríamos tener la tranquilidad de ejercer nuestras profesiones en otros países? –No, me contestó; hablamos otra cosa.
La educación y la salud siempre han sido el talón de Aquiles de nuestra región, pero es necesario que tengamos en cuenta que la carencia de buenos niveles en educación en nuestro país nunca fue una decisión de nuestro pueblo, y es porque simple y llanamente, esta deficiencia educativa es el resultado de una permanente política de inequidad en las relaciones económicas que practican los países del primer mundo capitalista contra nuestros países. Nuestras economías dependen y siempre dependieron de las decisiones de los países desarrollados. Ellos son quienes ponen las pautas, las cuales siempre nos ponen en desventaja y, por ende, son los causantes de no solo tener un sector educación atrasado, sino también repercute en las aéreas de la salud, la industria, etc. Por eso, los especialistas saben muy bien que la historia de la educación, de las universidades del mundo está estrechamente relacionada con el desarrollo socio-económico de los países.
Si revisamos la historia del nacimiento de la primera universidad, podemos ver que nace bajo este contexto. Era el año 304 en la ciudad de Constantinopla bizantina, días en que esta ciudad gozaba de una excelente economía, época en la cual se le consideró como la más rica de Europa, y en medio de la opulencia y el bienestar, florece la cultura y se ubica como la mejor del momento. En medio de estas condiciones favorables, el emperador Constancio II creó la primera universidad. Sin embargo, siglos más tarde, nace la primera universidad registrada de manera institucional, era la universidad de Bolonia (o Bologna), en Italia, en el año 1317. Esta universidad nació en medio de una ferviente evolución social y económica, gracias a las crecientes actividades de producción y comercial empujada por las agrupaciones artesanales de la época.
Pero el ejemplo más espectacular de cómo las universidades han consolidado el progreso económico y social de una nación se desarrolla después de la Segunda Guerra Mundial, en los Estados Unidos. Hasta los primeros años del siglo XX, el país del norte no tenía ninguna universidad que sobresaliera en las especialidades científicas, no obstante, el Estado calamitoso en el que habían quedado las naciones europeas a causa de la guerra, sobre todo Alemania, provocó el fenómeno social denominado “Fuga de cerebros”, que fue absorbido por el sistema universitario de los Estados Unidos.
A partir de este momento, los científicos más famosos del mundo le dieron un espectacular impulso cualitativo y cuantitativo a las universidades norteamericanas, y Estados Unidos se consolidó aún más como la primera potencia mundial. Actualmente, este país sufre graves problemas en su economía, y la explicación del deterioro económico que dan muchos especialistas concluye que los sectores de educación y salud ya no son los mejores del mundo. Si Ecuador ha iniciado un plan de desarrollo en estos últimos años con la meta de ser un país desarrollado, necesita disponer de la mejor educación universitaria del mundo, sí o sí.
Una de las noticias que más sobresalieron días atrás fueron las voces de protesta de varios sectores sociales del país contra los resultados de la evaluación a 54 universidades y escuelas politécnicas que ejecutó el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces). La respuesta del presidente Correa no se hizo esperar y desde Arenillas respondió a sus detractores de manera tajante: “Tenemos que tratarnos duro. Ocultando la verdad, los problemas no se resuelven. Vayan y busquen en cualquier ranking universitario, a nivel mundial, si entre las mil mejores universidades hay una ecuatoriana. Entonces este es un problema de Ecuador y de América Latina, porque entre las cien mejores universidades no hay una sola de América Latina”.
El tema estaba en boca de estudiantes, profesores, catedráticos y mientras leía las noticias pude hablar con una estudiante universitaria de Educación a distancia, que recién había rendido un examen de la Universidad de Loja en el colegio La Providencia. Hablamos acerca del bajo nivel de las universidades del Ecuador, que en cierto modo el jefe de Estado tenía razón, ya que no existen universidades latinoamericanas que gocen de la suficiente calidad para tentar siquiera ser los últimos entre los primeros. –Con honestidad…, le pregunté, ¿con nuestros títulos profesionales usted cree que podríamos tener la tranquilidad de ejercer nuestras profesiones en otros países? –No, me contestó; hablamos otra cosa.
La educación y la salud siempre han sido el talón de Aquiles de nuestra región, pero es necesario que tengamos en cuenta que la carencia de buenos niveles en educación en nuestro país nunca fue una decisión de nuestro pueblo, y es porque simple y llanamente, esta deficiencia educativa es el resultado de una permanente política de inequidad en las relaciones económicas que practican los países del primer mundo capitalista contra nuestros países. Nuestras economías dependen y siempre dependieron de las decisiones de los países desarrollados. Ellos son quienes ponen las pautas, las cuales siempre nos ponen en desventaja y, por ende, son los causantes de no solo tener un sector educación atrasado, sino también repercute en las aéreas de la salud, la industria, etc. Por eso, los especialistas saben muy bien que la historia de la educación, de las universidades del mundo está estrechamente relacionada con el desarrollo socio-económico de los países.
Si revisamos la historia del nacimiento de la primera universidad, podemos ver que nace bajo este contexto. Era el año 304 en la ciudad de Constantinopla bizantina, días en que esta ciudad gozaba de una excelente economía, época en la cual se le consideró como la más rica de Europa, y en medio de la opulencia y el bienestar, florece la cultura y se ubica como la mejor del momento. En medio de estas condiciones favorables, el emperador Constancio II creó la primera universidad. Sin embargo, siglos más tarde, nace la primera universidad registrada de manera institucional, era la universidad de Bolonia (o Bologna), en Italia, en el año 1317. Esta universidad nació en medio de una ferviente evolución social y económica, gracias a las crecientes actividades de producción y comercial empujada por las agrupaciones artesanales de la época.
Pero el ejemplo más espectacular de cómo las universidades han consolidado el progreso económico y social de una nación se desarrolla después de la Segunda Guerra Mundial, en los Estados Unidos. Hasta los primeros años del siglo XX, el país del norte no tenía ninguna universidad que sobresaliera en las especialidades científicas, no obstante, el Estado calamitoso en el que habían quedado las naciones europeas a causa de la guerra, sobre todo Alemania, provocó el fenómeno social denominado “Fuga de cerebros”, que fue absorbido por el sistema universitario de los Estados Unidos.
A partir de este momento, los científicos más famosos del mundo le dieron un espectacular impulso cualitativo y cuantitativo a las universidades norteamericanas, y Estados Unidos se consolidó aún más como la primera potencia mundial. Actualmente, este país sufre graves problemas en su economía, y la explicación del deterioro económico que dan muchos especialistas concluye que los sectores de educación y salud ya no son los mejores del mundo. Si Ecuador ha iniciado un plan de desarrollo en estos últimos años con la meta de ser un país desarrollado, necesita disponer de la mejor educación universitaria del mundo, sí o sí.
Más sobre la Universidad ecuatoriana
En el ampuloso escenario nacional que ocupa estos días la Senescyt (René Ramírez) y el Ceaaces (Francisco Cadena) y, al término del arduo trabajo de evaluación y categorización, se ha hecho pública la ubicación asignada a cada universidad, como si se tratara del cuadro final de un concurso al que han sido sometidas las instituciones educativas de nivel superior en el conocimiento y enseñanza de profesiones.
Estas ya tienen orientación desde el poder político, lo que en otras épocas provenía de la llamada "vocación". En paralelo, la Asamblea Nacional, iluminada por la mayoría que ocupa las curules de Alianza País -sin que analicemos la titulación universitaria que esos representantes poseen o no- se apresuró a aprobar la creación de cuatro universidades. Estas flamantes instituciones son: 1.- Tecnológica Experimental Yachay, con sede a construirse en Urcuquí-Imbabura, inspirada en la Ciudad del Conocimiento de Corea del Sur; ya comenzó algún edificio y hay problemas de expropiación de haciendas particulares. 2.- Universidad Nacional de Educación en Cañar. 3.- Universidad de las Artes en Guayaquil. 4.-Universidad Amazónica en Tena.
Los principios, casi centenarios, de la autonomía administrativa y la libertad de cátedra que ya comenzaron a lesionarse el 2009 a través del Consejo de Evaluación -Conea- de esa época, han sido arrinconados en las universidades públicas y también alcanzará a las privadas.
El superponer los cuatro centros superiores creados con evidente sello gubernamental, nos permite visualizar un inmediato futuro de absorción política que eliminará corrientes contrarias, lo cual demolerá al pluralismo que alimenta la democracia. Las universidades clásicas y centenarias como la Central, la de Guayaquil, de Cuenca y de Loja, que poseen campus para docenas de facultades y múltiples carreras, que a lo largo de muchos años dieron al país productos profesionales óptimos, junto a otros mediocres en estas últimas décadas, sentirán ese impacto. ¿Qué pasará con ese capital humano docente, con su infraestructura física, laboratorios y equipos, muchos reemplazados con los avances tecnológicos? ¿Habrá suficiente dotación de fondos que garanticen la gratuidad total de la enseñanza superior? En el recorrido de esta época reformista ya advertimos el desplazamiento de docentes de 70 años de edad, sin considerar su aportación o también su caída en la mediocridad. Como no se ha previsto reemplazar con nuevos profesores, porque esa tarea prioritaria no estuvo prevista por el Senescyt en estos cuatro años que se aplicó el plan de evaluación y categorización, se está cubriendo ese vacío con docentes importados de España, en mayor porcentaje, otros de Cuba y hasta de Venezuela.
Un último elemento de análisis proviene de la interrogante: ¿tendrán los titulados, los de maestría, los de especialización, plazas de trabajo en la burocracia estatal o en la empresa privada? O, ¿será una decepción para nuestras juventudes?
Marcelo Ortíz Villacís
Marcelo Ortíz Villacís
sábado, 31 de agosto de 2013
CEAACES realiza evaluación externa a la UTMACH
Mediante comunicación suscrita por Holger Capa, consejero y presidente de la Comisión de Evaluación, Acreditación y Categorización de Universidades y Escuelas Politécnicas del CEAACES, dirigida al rector de la Universidad Técnica de Machala (UTMACH), César Quezada, se le notificó que el equipo académico de evaluadores externos del organismo superior realizará la visita in situ este miércoles 29 y jueves 30 de mayo, a las 8h00.
El equipo de evaluadores será el encargado de verificar datos, documentos, cuyas evidencias deben ser presentadas para comprobar la información que la UTMACH envió al CEAACES en el proceso de evaluación interna institucional, además la constancia física de las instalaciones como: aulas, oficinas, lugares de expendio de comidas, lugares de reunión académica, bibliotecas, aulas virtuales, bibliotecas virtuales, espacios verdes, espacios deportivos, sistemas de Internet, Wy-Fy, sistemas informatizados de utilización para estudiantes, docentes, empleados. Así como la verificación del sistema de matriculación, de calificación .Luis Campuzano, presidente de la Comisión Interna de Evaluación de la UTMACH y delegado del Rector, informó de que la institución está lista para presentar a los evaluadores toda la documentación requerida, y suscribir actas de la visita, finalización, así como formularios que contengan información renovada por los evaluadores externos.
La UTMACH está atenta a este proceso de vital importancia para su acreditación. Somos optimistas que lo lograremos pues estamos preparados, este es nuestro mejor momento, las autoridades no han escatimado esfuerzo y gestiones para obtener el éxito que todos deseamos docentes, estudiantes, empleados, trabajadores, y al sociedad orense que nos respalda,” aseveró Campuzano.
Universidades recibieron a delegados del Ceaaces
Como parte del proceso de acreditación institucional, una comisión de evaluadores del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces) visitó durante la semana pasada los centros superiores de la ciudad.
Entre ellos, la Universidad de Guayaquil y la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol). La visita la hicieron siete integrantes de la comisión, quienes recorrieron las instalaciones de ambos centros.
En estas evaluaciones, el Ceaaces toma en cuenta cinco criterios. Entre ellos, la academia (se evalúan el talento humano, la formación de los profesores, las remuneraciones, entre otros aspectos); la infraestructura (se revisan el estado de las bibliotecas y aulas, la presencia o no de tecnologías, entre otros); y la gestión institucional (la transparencia, normativas de la ley, vinculación con la colectividad e investigación).
Franklin Chenche Rodríguez, coordinador general del proceso de acreditación de la Universidad de Guayaquil, indicó que obtener la acreditación sería trascendental porque demostrará el trabajo y calidad de la Universidad.
Entre las observaciones que le hicieron a esta institución y en lo que debe trabajar, según otro funcionario que prefirió no dar su nombre, es la poca accesibilidad a internet que tienen los estudiantes en algunas escuelas, así como también el escaso acceso para estudiantes con discapacidades.
La Espol también fue visitada por una comisión integrada por siete funcionarios, quienes recorrieron entre el lunes y el miércoles pasados las distintas facultades del centro.
“Hemos estado tensionados, pero estamos trabajando como siempre, esperemos que el resultado sea el mejor para la institución. Este es el inicio del proceso de acreditación y recategorización”, indicó la vicerrectora, Cecilia Paredes.
Agregó que los evaluadores realizan la visita in situ para constatar la información que los centros superiores suben a la plataforma electrónica del Ceaaces. “Constataron muestra y tipos de libros, espacio para los estudiantes y profesores, las aulas, revisaron todo”, indicó.
Con la documentación recopilada, en ambas instituciones se llenaron actas y se hicieron informes.
“En general estamos bien, tuvimos algunas observaciones, pero como institución estamos tranquilos de que el trabajo que hemos venido realizando por cerca de 55 años se vea reflejado en la más alta nota al final de la acreditación”, dijo.
Luego del proceso de acreditación institucional, del que se desconoce el tiempo que durará, la Ceaaces iniciará la acreditación de grupos de carrera, para lo cual revisará pénsums y perfiles académicos, el seguimiento que se realiza a los graduados, entre otros.
Proceso de evaluación
En el art. 95 de la LOES se indica que la acreditación es una validación de vigencia quinquenal realizada por el Ceaaces para certificar la calidad de las instituciones de educación superior, de una carrera o programa educativo, con base en una evaluación.
Entre ellos, la Universidad de Guayaquil y la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol). La visita la hicieron siete integrantes de la comisión, quienes recorrieron las instalaciones de ambos centros.
En estas evaluaciones, el Ceaaces toma en cuenta cinco criterios. Entre ellos, la academia (se evalúan el talento humano, la formación de los profesores, las remuneraciones, entre otros aspectos); la infraestructura (se revisan el estado de las bibliotecas y aulas, la presencia o no de tecnologías, entre otros); y la gestión institucional (la transparencia, normativas de la ley, vinculación con la colectividad e investigación).
Franklin Chenche Rodríguez, coordinador general del proceso de acreditación de la Universidad de Guayaquil, indicó que obtener la acreditación sería trascendental porque demostrará el trabajo y calidad de la Universidad.
Entre las observaciones que le hicieron a esta institución y en lo que debe trabajar, según otro funcionario que prefirió no dar su nombre, es la poca accesibilidad a internet que tienen los estudiantes en algunas escuelas, así como también el escaso acceso para estudiantes con discapacidades.
La Espol también fue visitada por una comisión integrada por siete funcionarios, quienes recorrieron entre el lunes y el miércoles pasados las distintas facultades del centro.
“Hemos estado tensionados, pero estamos trabajando como siempre, esperemos que el resultado sea el mejor para la institución. Este es el inicio del proceso de acreditación y recategorización”, indicó la vicerrectora, Cecilia Paredes.
Agregó que los evaluadores realizan la visita in situ para constatar la información que los centros superiores suben a la plataforma electrónica del Ceaaces. “Constataron muestra y tipos de libros, espacio para los estudiantes y profesores, las aulas, revisaron todo”, indicó.
Con la documentación recopilada, en ambas instituciones se llenaron actas y se hicieron informes.
“En general estamos bien, tuvimos algunas observaciones, pero como institución estamos tranquilos de que el trabajo que hemos venido realizando por cerca de 55 años se vea reflejado en la más alta nota al final de la acreditación”, dijo.
Luego del proceso de acreditación institucional, del que se desconoce el tiempo que durará, la Ceaaces iniciará la acreditación de grupos de carrera, para lo cual revisará pénsums y perfiles académicos, el seguimiento que se realiza a los graduados, entre otros.
Proceso de evaluación
En el art. 95 de la LOES se indica que la acreditación es una validación de vigencia quinquenal realizada por el Ceaaces para certificar la calidad de las instituciones de educación superior, de una carrera o programa educativo, con base en una evaluación.
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